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1 Los medios de comunicación en Estados Unidos suelen seguir en política exterior los lineamientos del gobierno; sin embargo, de su lectura  aparece que presentan al islam como el nuevo enemigo de Occidente, de manera incluso más dura que el propio Departamento de Estado.

-Sí es verdad, pero también los medios están divididos al respecto. La mayoría ve al islam como enemigo, que es también lo que vende, pero los medios de comunicación van a cambiar en el momento en que cambie la política del gobierno. Los medios tienen una pequeña autonomía, pero sobre temas de política exterior se van a alinear detrás de la opinión dominante. Por otra parte, justamente los dirigentes islamistas tratan de demostrar lo contrario.

2 ¿De qué manera se analiza en Occidente el resurgimiento del islam como fenómeno político?

-Por lo general, es a partir del estudio de las religiones occidentales como se elaboran las nociones y los conceptos luego empleados para pensar lo diferente. Desde el punto de vista de París o de Nueva York, los acontecimientos del mundo islámico son producto del «integrismo musulmán» o muslim fundamentalism , pero hay que tener en cuenta que integrismo y fundamentalismo son categorías nacidas respectivamente de los universos católico y protestante y que un simple juego metafórico no autoriza a concederles valor universal. Utilizar estas categorías reductoras y arbitrarias dificulta el conocimiento del fenómeno en su conjunto.

3 ¿Irán, sin lugar a dudas está en el centro del conflicto entre Occidente y el islam, ¿cómo se explica está evolución tan particular de Irán de un gobierno de corte netamente occidental en épocas del sha a éste gobernado por teócratas?

-La situación político-económica  de Irán en épocas del sha presentaba características únicas y paradójicas. La fabulosa riqueza acumulada gracias al petróleo había permitido dotar a un país muy poblado de infraestructura de todo orden con un amplio apoyo financiero. Al contrario de lo que sucedía en Egipto o en Siria, en las universidades iraníes los docentes estaban bien remunerados, y los estudiantes prometedores, becados con fondos estatales, hacían sus doctorados en Estados Unidos. Los más notables dirigentes y tecnócratas de la República Islámica se reclutaron entre estos graduates de las universidades estadounidenses.

La originalidad de la situación iraní actual estriba también en otro hecho: los particulares vínculos entre los religiosos y el poder. En el islam shiita existe una clerecía jerarquizada, dirigida por cierta cantidad de doctores de la Ley aptos para interpretar los textos sagrados a su antojo aunque, en términos ideológicos, la doctrina shiíta considera que quien ejerza el poder carecerá de legitimidad hasta el advenimiento del imán oculto, Al Mahdí, cuya llegada auguran los doctores de la Ley y a quien los shiítas deben obediencia.


*Para leer la entrevista completa, consultar: Pedro Brieger, ¿Guerra Santa o Lucha Política?, (Buenos Aires, Editorial Biblos, primera edición 1996) páginas 155 a 157.

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