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Las oposiciones entre las civilizaciones recubren una secreta unidad
Octavio Paz

Luis Cardoza y Aragón ha dicho en relación a la literatura árabe-islámica que:

Su encanto delicado nace, como en los dibujos que adornan sus objetos, como su arquitectura, nace de la repetición del mismo motivo. Hay una gran armonía escondida y el efluvio de esa rara hermandad es su secreto clásico. (1)

Las palabras del guatemalteco, proyectan la fascinación que como aceite sobre una llama, ha encendido la tradición islámica sobre algunos escritores latinoamericanos y de España, la lista bien podría ser una de las descritas por Umberto Eco (2), pero solo para tener idea, entre los más célebres de la lista están: Lugones, Rubén Darío, Francisco Gavidia, Luis Cardoza y Aragón, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez, de hecho el nobel colombiano manifestó en algunas oportunidades el hechizo que sobre él tuvo «Las mil y una noches». Ahora bien aterrizando en el trabajo borgiano, me parece prudente plantear la pregunta: ¿De dónde surge la fascinación de Borges por lo oriental, lo árabe y lo islámico? La respuesta parece estar en la misma obra que hechizó a García Márquez, pues las «Las mil y una noches», obra que sigue siendo una ventana y que -en este caso una en torno al Oriente- sirvió para dejar colar en la literatura borgiana la brisa de la cultura islámica, sobre esto dice un trabajo que:

Algunos contemporáneos reprocharon a Borges su afición por lo exótico tempranamente, ya tras la publicación de su primer experimento narrativo: Historia universal de la infamia ( 1935) contenía en efecto, entre imposturas y verdades, dos relatos versionados de las mil y una 11oches «La cámara de las estatuas» e «Historia de los dos que soñaron», una historia ambientada en el Sudán musulmán -al parecer extraída de The Lake Regions of Equatorial Africa, del arabista R.F. Burton- y otra titulada «Un doble de Mahoma» inspirada en una reflexión de Swedenborg.
Las obras posteriores -poesía, narrativa o ensayo- no harán más que confirmar esta preferencia. A partir de entonces Borges localizará sus relatos en Babilonia, Babel, Alejandría, Alhambra, los encabezará con citas de Alcorán y aprovechará las posibilidades literarias de nombres como Averroes, Almotásim, Abenjacán el Bojarí, Abulcasim el Hadramí, Omar Kayyán ... Ningún tema será sin embargo tan recurrente a lo largo de toda su producción corno la fascinación por las mil y una noches. Borges conoce tan profundamente la colección de cuentos árabes que, además de utilizar sus aventuras como fuente de inspiración para relatos propios, se decide en sus últimos años a pronunciar una conferencia sobre la obra, recogida luego entre los ensayos de Siete noches ( 1980). (3)

Además habrá que tener en cuenta la construcción e incorporación de nuevos elementos estéticos en las letras latinoamericanas del siglo XX, cosa que se señala en el trabajo titulado «Orientalismos Latinoamericanos. Borges y una nueva perspectiva en torno a la representación Arábigo-Persa en Historia de la Eternidad», trabajo del cual me interesa compartir unas líneas:

La obra de Borges nos sirve para señalar dos puntos esenciales: el primero de ellos es que este escritor se desvió de la tensión entre civilización y barbarie que operó en otros autores (en ocasiones, de manera voluntaria) alrededor de los tópicos que implicaban a elementos de la cultura árabe y persa; el segundo radica en que podemos identificar una menor pero saludable variante en torno a la representación del Otro, esta vez como un agente intelectual no ahistórico. (4)

Palabras que en mi entender sirven para acercarnos más a una validación –no definitiva por supuesto- del título que acompaña esta selección, es decir Borges como puerta al conocimiento de la cultura islámica o al menos a una parte importante de esta.
Otro punto interesante es la intertextualidad de la obra de Borges, que es como una inmensa carretera, plena de bifurcaciones a varios senderos. En esa intertextualidad por ejemplo Borges introduce al lector a obras y personajes importantes del Oriente, algunos cubiertos bajo la bruma del misterio como el profeta velado Al-Muqanna (5), o la conocida y muy citada « Mil y Una Noches»,  epígrafes extraídos del Sagrado Corán (6), y otros personajes como El profeta Muhammad (7), Averroes, Omar Khayyam, Farid Al-din Attar (8), ciudades persas, árabes, e indias, todas fluyendo a través de la magnífica obra poética, narrativa y ensayística de Borges. El argentino en lo que a mí concierne es no solo una epifanía literaria, sino un punto de encuentro, una puerta a otros mundos.
Presento aquí tres piezas de la artesanía narrativa del escritor argentino que tienen una inconfundible huella del Islam.

Selección:

El rostro


El año 163 de la Emigración y quinto de la Cara Resplandeciente, Hákim fue cercado en Sanam por el ejército del jalifa. Provisiones y mártires no faltaban, y se aguardaba el inminente socorro de una caterva de ángeles de luz. En eso estaban cuando un espantoso rumor atravesó el castillo. Se refería que una mujer adúltera del harem, al ser estrangulada por los eunucos, había gritado que a la mano derecha del profeta le faltaba el dedo anular y que carecían de uñas los otros. El rumor cundió entre los fieles. A pleno sol, en una elevada terraza, Hákim pedía una victoria o un signo a la divinidad familiar. Con la cabeza doblegada, servil —como si corrieran contra una lluvia—, dos capitanes le arrancaron el Velo recamado de piedras.
Primero, hubo un temblor. La prometida cara del Apóstol, la cara que había estado en los cielos, era en efecto blanca, pero con la blancura peculiar de la lepra manchada. Era tan abultada o increíble que les pareció una careta. No tenía cejas; el párpado inferior del ojo derecho pendía sobre la mejilla senil; un pesado racimo de tubérculos le comía los labios; la nariz inhumana y achatada era como de león.
La voz de Hákim ensayó un engaño final. Vuestro pecado abominable os prohíbe percibir mi esplendor… comenzó a decir.
No lo escucharon y lo atravesaron con lanzas. (9)

Los dos reyes y los dos laberintos


Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: «Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso.» Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere. (10)

Historia de los dos que soñaron

Cuentan los hombres dignos de fe (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme) que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió, menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño a un desconocido que le dijo:
-Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete a buscarla.
A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó los peligros de los desiertos, de los idólatras, de los ríos, de las fieras y de los hombres. Llegó al fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita. Había, junto a la mezquita, una casa y por el decreto de Dios Todopoderoso una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea. El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo y lo llevaron a la cárcel. El juez lo hizo comparecer y le dijo:
-¿Quién eres y cuál es tu patria?
El hombre declaró:
-Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Yacub El Magrebí.
El juez le preguntó:
-¿Qué te trajo a Persia?
El hombre optó por la verdad y le dijo:
-Un hombre me ordenó en un sueño que viniera a Isfaján, porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que la fortuna que me prometió ha de ser esta cárcel.
El juez echó a reír.
-Hombre desatinado -le dijo-, tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo, en cuyo fondo hay un jardín. Y en el jardín un reloj de sol y después del reloj de sol, una higuera, y bajo la higuera un tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, has errado de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no vuelva a verte en Isfaján. Toma estas monedas y vete.
El hombre las tomó y regresó a la patria. Debajo de la higuera de su casa (que era la del sueño del juez) desenterró el tesoro. Así Dios le dio bendición y lo recompensó y exaltó. Dios es el Generoso, el Oculto. (11)


*Ensayista, articulista y editor de la Revista Biblioteca Islámica (www.redislam.net), y director de la Asociación Cultural Islámica Shiita de El Salvador.

Notas:

1. Luis Cardoza y Aragón, Fez Ciudad Santa de los Árabes, Ciudad de Guatemala, Editorial Universitaria, página 25
2.Umberto Eco, Confesiones de un joven novelista, editorial Debolsillo, Barcelona, 2011, página 179.
3.Carmen Espejo Cala, Borges y los árabes, documento PDF, página 104, encontrado el 2 de noviembre de 2017 en: http://institucional.us.es/revistas/philologia/7/art_9.pdf
4. Daniel Gómez, Orientalismos Latinoamericanos. Borges y una nueva perspectiva en torno a la representación Arábigo-Persa en Historia de la Eternidad, publicado en Saga Revista de Letras, N°4, segundo semestre de 2015, página 71. Encontrado el 1 de noviembre de 2017 en: http://sagarevistadeletras.com.ar/archivos/4.Gomez-pp-59-74.pdf
5. Autodenominado profeta persa, cuyo nombre real fue Hashim abu Muslim. Existen algunos libros medievales que le mencionan como personaje real, véase para más información: https://baheyeldin.com/history/veiled-prophet-of-khorasan.html
6. Libro Sagrado del Islam.
7. En español se le conoce bajo la castellanización de Mahoma, pero en el mundo islámico se prefiere la voz árabe Muhammad, es el último de los profetas aceptado por el Islam.
8. Importante poeta y prosista persa, es una de las figuras capitales de la literatura persa. Es mundialmente conocida su Mantic uttair o Asamblea de los pájaros. Ver el trabajo de Ahmad Tamindari, A history of persian literature, publicado en Teherán por The center for international cultural studies, 2002, página 51.
9. Jorge Luis Borges, Cuentos Completos, editorial Debolsillo, sexta edición, Barcelona, 2016. Páginas 60 y 61.
10. Jorge Luis Borges, Cuentos Completos, páginas 318 y 319.
11. Jorge Luis Borges, Cuentos Completos, páginas 74 y 75.

Bibliografía y fuentes de Internet:
-Borges, Jorge Luis, Cuentos Completos, editorial Debolsillo, sexta edición, Barcelona, 2016.
-Borges, Jorge Luis, El Aleph, editorial Debolsillo, undécima reimpresión, México, 2016.
-Borges, Jorge Luis, Artificios, Alianza Editorial, Madrid, 1994.
-Borges, Jorge Luis, Poesía completa, editorial Debolsillo, Barcelona, 2015.
-Cardoza y Aragón, Luis, Fez Ciudad Santa de los Árabes, Ciudad de Guatemala, Editorial Universitaria.
-Eco, Umberto, Confesiones de un joven novelista, editorial Debolsillo, editorial Debolsillo, Barcelona, 2011.
Espejo, Cala Carmen, Borges y los árabes, documento PDF, encontrado en: http://institucional.us.es/revistas/philologia/7/art_9.pdf
-Gómez, Daniel, Orientalismos Latinoamericanos. Borges y una nueva perspectiva en torno a la representación Arábigo-Persa en Historia de la Eternidad, encontrado en: http://sagarevistadeletras.com.ar/archivos/4.Gomez-pp-59-74.pdf
-Paz, Octavio, Los hijos del limo, editorial Seix Barral, cuarta edición, Barcelona, 1993.
-Tamindari, Ahmad,  A history of persian literatura, publicado por The center for international cultural studies , Teherán, 2002.
- The Veiled Prophet of Khorasan, encontrado en: https://baheyeldin.com/history/veiled-prophet-of-khorasan.html
-Vernet, Juan, Literatura árabe, editorial Labor S.A, segunda edición, Barcelona, 1968.


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