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La razón del Islam es vivir conforme a la voluntad excelentísima de Dios, por lo menos en la teoría eso es así y no hay discusión. La parte más compleja de esto que llamamos vivir conforme al Islam es la puesta en práctica de sus valores, de su ética, de sus pilares, en pocas palabras de entregar la vida a Dios.

El Islam hace una clara diferencia entre el que pronuncia el testimonio de fe (shahada) y el que pone en práctica lo que significa ese testimonio, de tal manera que una cosa es creer en el Islam y otra es practicarlo, la primera tiene su asiento en las facultades que generosamente Dios le regala al ser humano, como por ejemplo la razón, el discernimiento, y la voluntad, de tal manera que a través del uso de esos regalos llegamos a conocer la Unicidad, la Profecía y las implicaciones del Día del Juicio. La segunda tiene su base en algo que se vuelve –después de superada la primera- cuesta arriba, porque aquí hay que vérselas con el ejemplo del profeta Muhammad (BP) y su purificada Familia (p).

Por ejemplo el Islam tiene unas prácticas que son como luces que orientan la vida del musulmán en los a veces oscuros caminos de la vida, el primer gran faro es sin duda la oración (salat). Que según lo entiendo es como la luz principal de la práctica y del estilo de vida islámico, generadora de paz y sosiego. Luego está el ayuno de Ramadán que más allá de la privación física, pone énfasis en el desarrollo de las potencialidades del espíritu a través del alejamiento de las malas acciones y pensamientos, en definitiva una abstinencia de lo perverso en obra e intención. Existe también un impuesto llamado Zakat, que lo da el creyente bendecido con bienes materiales durante el año, su objetivo es ayudar a los más pobres entre los musulmanes. El Islam ordena además una Peregrinación a la ciudad de la Meca, cuyo santuario conocido como la Kaaba es el corazón y epicentro del Islam, de hecho es hacia allí en donde los musulmanes se orientan en cada oración, esta Peregrinación (Hajj) pretende consolidar los sentimientos de fraternidad entre los creyentes y borrar los sentimientos que separan y alejan a la comunidad de las enseñanzas islámicas.  No debemos olvidar que hay todo musulmán debe hacer con frecuencia su propio Yihad, es decir un esfuerzo grande por transformar su propia realidad espiritual, social, ética e intelectual.

Definitivamente que el Islam constituye una visión diferente de ver, interpretar y actuar sobre el mundo, podemos estar o no de acuerdo con su visión, pero por lo menos para mí no hay duda que este es el camino que Dios me ha regalado.

*Pequeño trabajo de reflexión presentado para el curso de introducción a las creencias y prácticas del Islam (grupo II), impartido en La Asociación Cultural Islámica Shiita de El Salvador durante el mes de octubre y noviembre de 2017.

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